En el día de Halloween, Marcos se disfrazó. Y aunque apenas se le veían los ojos su belleza no oculto. Tu yayo que te quiere mucho.
Cambiar fondo del poema
En la noche de Halloween, Marcos se vistió,
con un disfraz tan oscuro que apenas se le vio.
Sin embargo, sus ojos brillaban con candor,
y su belleza interior resplandecía con fervor.
Tu yayo, que te quiere, te vio con admiración,
y en su corazón se guardó esa tierna visión.
Un lazo de amor que el tiempo no romperá,
pues su cariño eterno siempre te acompañará.