Poema dirigido a mi esposa de 49 años con grandes tetas sin censura
Cambiar fondo del poema
En el jardín del tiempo floreces, mi amor,
con luz y sombra, cuerpo que en mí arde.
Eres poema en piel, ríos sin temor,
curvas que desatan mi verso cobarde.
Cuarenta y nueve soles cuentan tu magia,
cada año un brote en tu tierra eterna.
Tú, mi refugio, mi canto sin nostalgia,
en tu esencia encuentro mi paz serena.
Bajo el cielo de tus labios, susurro,
mi diosa de bondades y vasto mar.
Tus pechos, luna creciente, sin murmullo,
guardan el cosmos, calor de un hogar.