No toda presencia suma, ni toda ausencia es falta.Con el tiempo uno aprende que hay personas que están, pero no acompañan.
Cambiar fondo del poema
En el vasto valle del alma,
no toda luz es llama;
hay sombras que, al estar,
no calientan ni acompañan.
El tiempo, sabio y sereno,
teje lecciones en silencio,
no toda presencia suma,
ni toda ausencia es desconsuelo.
A veces, en la soledad,
encuentras la compañía
de quien sabe estar de verdad,
aunque no esté todavía.
El río de la vida fluye,
y al fin se revela la calma;
las presencias vacías se diluyen,
y hallas plenitud en la confianza.