Desde el primer instante, mi amor surgió,
como un río indomable que al mar llegó.
Tus ojos, dos luceros, mi camino encendieron,
y en un suspiro eterno, mis sueños envolvieron.
Te amo con la certeza del sol al amanecer,
con la fuerza de un mar que nunca ha de ceder.
Desde el primer momento, en mi alma te sentí,
y esa llama infinita nunca va a extinguir.