En el tejido del mundo, a veces silenciosa,
nace una chispa sin razón aflorosa.
No toda empatía es senda escogida,
sino un susurro en la noche, secreta vida.
Como el río que fluye sin preguntar,
llevando en sus aguas el peso del mar,
tengamos empatía en cada rincón,
dejemos que el alma dicte su canción.
Unidos en este vasto palpitar,
en el corazón ajeno, hallar el hogar.
Que en cada mirada y en cada voz,
florezca un puente, naciendo en nosotros.