Nunca es tarde para dar los buenos días, eso sí, siempre que los des.
Cambiar fondo del poema
Nunca es tarde, dice el viento
en su murmullo curioso,
el sol pinta cada momento
con luz de día hermoso.
Aunque el reloj avance,
y la sombra ya esté de pie,
un "buenos días" alcanza
al más lejano oceané.
La sonrisa de un saludo
rompe el silente abismo,
nace el día en el desnudo
corazón con su optimismo.
Siempre que los des, recuerda,
con un brillo en la mirada,
que el saludo no pierda
la bendición de su entrada.