Si tuviéramos el poder de conocer lo que nos va a ocurrir el año que viene, nos podríamos organizar, y así no nos pillaría desprevenidos.
Cambiar fondo del poema
En el umbral del futuro incierto,
con ojos de tiempo y sueños despiertos,
si el poder tuviéramos de ver el destino,
navegaríamos mares de niebla y camino.
Cautelosos pasos en la arena marcaríamos,
ljuz en la sombra, el rumbo acariciaríamos.
Pero del encanto del misterio, ¿qué nacería?
¿Sería el eco de la esperanza o su fría elegía?
Los días previstos, sin sorpresas ni alborada,
¿apagarían las chispas de la jornada?
Quizá es en el caos donde la vida florece,
en lo inesperado donde el alma crece.
Por tanto, aunque quisiéramos saber,
en el presente debemos creer,
confiar en lo incierto, allí donde arde
la esencia del tiempo que nunca es tarde.