Blancas nieves, suaves manto,
descienden en Gredos, callado encanto.
Otoño suelta su último aliento,
la sierra se tiñe con puro destello.
Bajo el cielo de opalina brisa,
el bosque murmura, quieto se desliza.
Hojas susurran su adiós eterno,
mientras la nieve danza, sutil gobierno.
Cumbres antiguas guardan sus sueños,
en el lienzo blanco, regalan empeños.
Las almas viajeras en silencio se rinden,
a la magia invernal que ahora les tiende.