Y terminas entendiendo que en la vida, lo verdaderamente importante no tiene precio, ni se exhibe en escaparates donde puedas comprarlo. Que lo que verdaderamente importa son tus afectos, las personas que son bocanadas de aire fresco cuando te cuesta respirar, las personas que están cerca y los que te quieren. Las que están siempre aunque no estén. Esas que ocupan un lugar especial en tu corazón. Todo el resto, es decorado o solo están de paso".
Cambiar fondo del poema
En la vida el oro es engañoso,
y el brillo de escaparates, efímero.
Lo que no se compra, lo valioso,
son los abrazos genuinos, lo íntimo.
Esos que en el silencio te entienden,
bocanadas de aire en mares de niebla,
los que están contigo aunque se desprenden
por la distancia que disfraza la espera.
Hay quienes en lo invisible se quedan,
te sostienen aun sin estar,
ocupan en el alma una esfera,
eterna, más allá de lo fugaz.
El resto es un teatro de paso,
decorados que el viento disipa.
Pero el amor, siempre preciso, al que abrazo,
es lo que cuenta, lo que nunca se eclipsa.