Mi amigo de 11 años, igual que yo, no hace nada más que perjudicarme, ¿qué puedo hacer yo?
Cambiar fondo del poema
En el colegio, un amigo tengo,
como un reflejo de mi andar,
con once años, juntos vamos,
haciendo líos sin parar.
Sus travesuras se tornan mías,
una sombra que no puedo eludir,
su risa resuena en mis días,
pero hay un lazo que no quiero partir.
¿Qué hacer para cambiar el rumbo,
sin de su lado tener que huir?
Hablar con él en un confesado murmullo,
buscar juntos un mejor devenir.
En amistad anclada intento,
en mares de juegos y risas perdí,
lo que antes era puro desaliento,
se torne en un nuevo porvenir.