Sujétame la corona un momento que me voy a cagar en tu puta madre, dijo la princesa sonriendo.
Cambiar fondo del poema
En el salón de mármol y canto,
donde el oro brilla y el tiempo es manso,
la princesa sonríe, oculta el encanto,
con palabras que desafían el balanceo.
"Sujétame la corona," dice, floreciendo,
en sus ojos, un fuego lúdico crece,
"Que me voy a cagar en tu puta madre,"
es la danza de poder que a todos estremece.
Una risa suave cubre el palacio,
en el aire, tintinea el desafío;
y cada palabra, como un poético espacio,
desordena el orden con su audaz desvarío.
Corona en mano ajena, en el aire reina,
y la princesa, en su trono, el juego enseña.
Bajo su sonrisa, el mundo entero condena,
el poder en sus labios, cual lúcida estrella.