El amor debe sustentarse en el recuerdo, en la mirada, en un rincón del alma...Así siempre seguirá vivo.
Cambiar fondo del poema
En el rincón del alma, el amor habita,
como un susurro eterno que nunca se marchita.
Allí, en la memoria, su esencia se sostiene,
en las miradas tiernas y el recuerdo que nos tiene.
Es un refugio cálido que el tiempo no despoja,
una llama que arde y al olvido derroca.
Así vive por siempre, en secreto latente,
amarrado al pasado, en el corazón presente.