Hasta el otoño de la vida tiene sus luces: los días se vuelven dorados, las experiencias se convierten en sabiduría y lo que antes parecía rutina, ahora brilla con la calma que solo el tiempo sabe dar. Porque cada hoja que cae enseña que incluso en el final hay belleza.
Cambiar fondo del poema
Cuando el otoño de la vida asoma,
los días visten su manto dorado,
la brisa susurra en un tono calmado,
y el tiempo, sabio, su verdad desploma.
Cada hoja que cae, danza en su vuelo,
mostrando en el aire su última esencia,
y lo que antaño fue mera apariencia,
ahora reluce cual sol en el cielo.
En la rutina se alberga un secreto,
la calma que solo los años destilan,
y en cada estación los colores titilan,
pues hasta el ocaso tiene su amuleto.
Así, tras cada caída, hay fortaleza,
y en el final se descubre belleza.