Cuando la artista expone sus lienzos, los espectadores quedan maravillados.¡Qué alegría!¡Gracias, Felisa!
Cambiar fondo del poema
En el salón de arte, brilla una voz,
susurros de color dan vida al pincel,
los lienzos de Felisa son un vals,
un horizonte que baila sobre papel.
Las miradas asombradas se detienen,
cautivas en el alma de su creación,
y entre tonos y sombras que germinan,
brotan flores en cada corazón.
¡Oh, qué alegría! canta la sala entera,
gracias, Felisa, musa de inspiración,
tu arte es un canto de luz y esperanza,
un eco eterno en nuestra admiración.