Está claro que de una madre uno/a nunca se puede olvidar, principalmente por todo lo que nos dio en vida y además su luz siempre brillará en nuestros corazones.
Cambiar fondo del poema
En el rincón del alma su luz se queda,
madre eterna en su amor nos envuelve,
su voz suave como el viento sopla
y en cada latido su esencia se enciende.
Sus manos tejieron sueños, caminos,
y en su abrazo el mundo tuvimos;
su luz, faro en noches sin estrellas,
siempre nos guía, nunca se marchita.
Corazón profundo, fuente de vida,
su recuerdo en la sangre palpita,
de madre, verdad que nunca se olvida,
eterna llama que en el pecho habita.