Mientras el sol aparece en el horizonte, la vista se convierte en un recordatorio silencioso. Las nubes, como sueños flotando nos invitan a creer en lo imposible.
Cambiar fondo del poema
Mientras el sol pinta el horizonte,
la vista despierta en quieto rumor,
las nubes, cual sueños en suave danzante,
invitan a creer en lo imposible, sin temor.
Susurros celestes en luz emergente,
tiñen el cielo de dorado fulgor,
los sueños palpitan en brisa viviente,
un recordatorio de un mundo mejor.