Cuando el sol empieza a descender,en el horizonte danza la calma,pintando con oro y fuego el atardecer,susurrando secreto en la palma.Aunque el día haya sido tormentoso,y cada hora pareció ser eterna,el cielo al fin se vuelve majestuoso,con una belleza que a todos entrena.Es la prueba de un ciclo eterno,una promesa que nunca se esconde,que no importa lo oscuro o interno,cada día en maravilla responde.
Cambiar fondo del poema
Cuando el sol empieza a descender,
en el horizonte danza la calma,
pintando con oro y fuego el atardecer,
susurrando secreto en la palma.
Aunque el día haya sido tormentoso,
y cada hora pareció ser eterna,
el cielo al fin se vuelve majestuoso,
con una belleza que a todos entrena.
Es la prueba de un ciclo eterno,
una promesa que nunca se esconde,
que no importa lo oscuro o interno,
cada día en maravilla responde.