amar a los niños con sindrome de down está en el corazón
Cambiar fondo del poema
En el jardín de suaves sueños,
donde el sol siempre va a brillar,
hay un amor tan puro y tierno,
que solo el alma puede alcanzar.
Con esos ojos de estrella clara,
y una sonrisa que es pura canción,
los niños de almas doradas
viven en nuestro corazón.
Sus manos son alas de ángel,
su abrazo, un mundo de paz,
amar así no sabe de barreras,
es un amor que siempre será.
En cada gesto, un universo,
cada palabra, un resplandor,
amamantarles es el verso
que transforma al mundo en flor.