No importa el color del cielo quien hace el día bonito eres tú.
Cambiar fondo del poema
No importa el color del cielo,
ni la paleta del amanecer,
pues en tus ojos veo el anhelo
que al universo hace reverdecer.
Con cada gesto, cada sonrisa,
transformas la sombra en claridez;
eres la estrella que eterniza
la magia de un nuevo atardecer.
Así, aunque nubes oscurezcan,
y la tormenta quiera invadir,
eres tú quien siempre embellece
el día que vuelvo a descubrir.