El maestro debe enseñar a volar a sus alumnos sabiendo que no volaran tu vuelo.A soñar pero no soñarán tu sueño.A vivir, pero no vivirán tu vida.Pero puedes tener seguro que cada vez que ellos vuelen, piensen, sueñen, canten vivan, lo sencillo del camino estará enseñado y aprendido.
Cambiar fondo del poema
El maestro forja alas de ilusión,
un vuelo propio en cada corazón.
En sus manos, semillas de ensueños,
que no serán de él, pero son dueños.
Enseña a vivir con mirada franca,
sus caminos, una danza blanca.
Aunque sus sueños sean ajenos,
su guía vive en los terrenos.
Volarán, pensarán, su destino trazarán,
con cada paso, el eco de su voz hallarán.
El maestro es un faro en la oscuridad viva,
la esencia de lo sencillo, cual senda que aviva.