Hoy es uno de esos días
que mereció la pena,
cuando la luz se esparcía
y el alma llena, serena.
El aroma del café
y risas en la ventana,
el susurro del ayer
en una brisa lejana.
Instante de eternidad,
momento de calma plena,
hoy es un día en verdad
que mereció la pena.