No siempre se necesita un consejo.A veces todo lo que se necesita es una mano que nos sostenga, un oído que nos escuche y un corazón que nos entienda.
Cambiar fondo del poema
En el silencio habita el cariño,
sin palabras el alma se enciende;
no busques consejo divino,
a veces con un abrazo se entiende.
Una mano que roza la herida,
un oído que escucha el lamento,
en el latido compartido
está el más profundo sustento.
Esa mirada que comprende
es más que mil voces al viento,
un corazón que te atiende
convierte dolores en cuentos.
Así, en el roce sincero,
hallamos la paz en el día,
porque en lo simple y certero
se revela la verdadera empatía.