Es un potente guardián para quien lo lleva, a quien protege de daños y males. También atrae la suerte, la bienaventuranza y la fortuna.
Cambiar fondo del poema
Amuleto en mano, guardián fulgente,
tejiendo sueños como hilos de oro,
protege del mal, del viento inidente,
hace del mundo un frágil tesoro.
Atrae la suerte con suave danza,
la bienaventuranza en su abrazo mora,
pues aquel que lo lleva, en confianza,
entre luces suaves su destino aflora.
Un talismán que en el pecho se posa,
cuelga en el alma una brisa clara,
fortuna y fe en su luz radiosa,
amuleto eterno, que todo ampara.