En Vallecas late un sueño,
un rayo cruza el cielo urbano,
con pasión pinta el empeño,
en los campos de Rayo, hermano.
Es el corazón del barrio,
latido firme y sincero,
cada gol es un relicario,
cada jugada, un sendero.
Con rojo y blanco se alza,
el espíritu vallecano,
en la tormenta, la esperanza;
en el grito, un pueblo humano.
Por sus calles resuena fuerte,
un canto de lucha y amor,
porque el Rayo, en su suerte,
es corazón y es fervor.