A veces son más sensibles los animales que los seres humanosCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En el bosque susurra el viento,
pequeño gorrión alza el vuelo,
en sus ojos brilla el sentimiento,
una tristeza que escondes del cielo.
La mariposa danza en silencio,
colores vivos que cuentan historias,
su roce amable, leve y eterno,
abraza a la flor con viejas memorias.
El lobo aúlla bajo la luna,
canción solitaria en la noche fría,
su eco resuena con ternura,
es un alma noble de empatía.
Las olas del mar acarician la arena,
ni un grito, ni un juicio, solo el vaivén,
susurran secretos sin crear cadenas,
a veces más sabios que el humano zen.
Miran con ojos, puros, serenos,
sentires que el hombre tal vez no entienda,
pues a veces son más sensibles y buenos,
los animales que el hombre en su senda.