A veces son más sensibles los animales que los seres humanosEsa estrofa debe aparecer en el poemaCinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En el bosque callado se agita el viento,
bailan las hojas en un vals silente
y el ciervo observa con mirada ardiente
la luz que filtra el cielo en un portento.
A veces son más sensibles los animales
que los seres humanos, tan ciegos de alma;
una mirada suya ofrece la calma
que en la tormenta nos hace tan frágiles.
El águila sobrevuela el cielo abierto,
siente la tierra con alas extendidas,
su corazón late al ritmo de las vidas
que abajo laten en su universo incierto.
Las olas del mar en su cantar antiguo
susurran historias de amor inconcluso,
donde el delfín, con un salto profuso,
despierta en los hombres corazones y abrigo.
En la danza eterna del día con la noche,
los brillos del zorro bajo el manto oscuro
hablan dulces verdades a quien está puro,
mientras sigue en silencio su viaje sin reproche.