Te sacrificaría para salvar el mundo, o sacrificaría al mundo para salvarte, o me sacrificaría a mi mismo para salvarte, El primero obviamente es un sacrificio egoísta. El segundo es un sacrificio que puede ser cuestionable, dependiendo de como lo veas.Y el tercero es el sacrificio de un Verdadero Hombre.
Cambiar fondo del poema
En el salón de los destinos trazados,
donde ecoa el silencio de decisiones,
te ofrezco el mundo, pero no mi amado,
mi estrella guía entre las dimensiones.
¿Sacrificar el mundo por tus abrazos?
O entregarme para que tú vivas,
elegir un sendero de sendos lazos
donde el amor y el deber se avivan.
Si el reloj del cosmos se detuviera,
y mi existencia fuera el precio justo,
sin dudar, ante ti me inmolaría entera,
fuego en el altar de un amor robusto.
Pues sin ti, el cosmos no brillaría,
se apagará la luz en mi universo,
y cada nota de mi vida sería
un canto sordo, un sinfín perverso.
Así, en el tribunal de las estrellas,
mi ofrenda es clara y con amor te digo:
A ti, te llevo el sol en mis huellas,
mi sacrificio es el puente, mi única abrigo.