Cuando escalas una montaña, experimentas una combinación de desafío físico, superación mental y una inmersión profunda en la naturaleza.
Cambiar fondo del poema
En la senda de roca fría,
desafía el cuerpo bravío;
la cumbre pinta fantasía,
con cada aliento, un desvarío.
Mente forja puentes de fuerza,
surcando nubes en la mente;
espíritu, libre, se esfuerza,
corteja al viento, valiente.
Naturaleza canta al alma,
con su coro de silencio;
en su abrazo, todo se calma,
conquistando un nuevo ascenso.
Así, en la cima del mundo,
se desvanecen los miedos;
el hombre, en un grito profundo,
abraza el cielo... sin credos.