Te fuiste, viejo, cual sombra pasa,sin enseñarme tu risa callada;dejaste un eco en mi casa,un vacío que el alma desarma.No crecí bajo tu sombra, ausente,mas en mi pecho hay un sentir;un dolor que me quema latente,un llanto que no deja de fluir.Como río que ha perdido su camino,mi corazón se desborda, tan solo;mis lágrimas se mezclan con el destino,navegan entre memorias de sollozo.Tu ausencia es peso en el silencio,en las horas que nos hicieron ajenos;es un lamento profundo, un incienso,a los días perdidos en sueños serenos.Aunque la vida nos separó, distante,mi alma siente el golpe de tu partida;lloro un amor que nunca alcanzaste,anhelo un abrazo en esta vida dividida.Hoy con un profundo dolor te digo adiós Gustavo Sánchez Petro Dios te tenga en su reinoSeis estrofas
Cambiar fondo del poema
Te fuiste, viejo, cual sombra pasa,
sin enseñarme tu risa callada;
dejaste un eco en mi casa,
un vacío que el alma desarma.
No crecí bajo tu sombra, ausente,
mas en mi pecho hay un sentir;
un dolor que me quema latente,
un llanto que no deja de fluir.
Como río que ha perdido su camino,
mi corazón se desborda, tan solo;
mis lágrimas se mezclan con el destino,
navegan entre memorias de sollozo.
Tu ausencia es peso en el silencio,
en las horas que nos hicieron ajenos;
es un lamento profundo, un incienso,
a los días perdidos en sueños serenos.
Aunque la vida nos separó, distante,
mi alma siente el golpe de tu partida;
lloro un amor que nunca alcanzaste,
anhelo un abrazo en esta vida dividida.
Hoy con un profundo dolor te digo adiós
Gustavo Sánchez Petro, Dios te tenga en su reino,
pues tu recuerdo es el sol que alumbra mi adiós,
brilla entre las sombras de mi desvelo eterno.