Cuadros maravillosos que invitan a soñar con la Navidad, llenos de abalorios y colorido y donde no falta el árbol navideño.
Cambiar fondo del poema
En el lienzo se dibuja un sueño,
con abalorios de mil colores,
donde la esencia del invierno
se tiñe de cálidos fulgores.
Un árbol majestuoso se alza,
con luces que titilan en su ramaje,
como estrellas en danza escasa,
tejiendo un mágico paisaje.
Navidad susurra en cada trazo,
en la nitidez de su hermosura,
y la mente, libre de lazo,
se sumerge en tal pintura.
Cuadros maravillosos invitan,
al alma a soñar sin temor,
donde la alegría palpita,
en un eterno resplandor.