Si seguimos viendo el TDAH como un problema de conducta llenaremos el mundo de niños rotos.Niños que crecen pensando que son un problema.Que aprenden a pedir perdón por ser como son.Que crecen forzándose a tener que encajar.Y se convierten en adultos que tienen ansiedad.Que se hiper exigen hasta destruirse.Que se disculpan por existir.O encuentran refugio en entornos que no siempre son seguros.Porque cuando el mundo te rechaza, aceptas cualquier lugar donde tener un espacio.El TDAH no destruye vidas, pero la incomprensión sí.Ahora dime, ¿Cuánto más vamos a seguir fallándoles?
Cambiar fondo del poema
En un mundo que no escucha,
donde la sombra se extiende,
los niños son como estrellas
que el cielo a veces no entiende.
No son problema ni falla,
ni ecos rotos del ayer,
son destellos, son cometas
con un brillo por nacer.
Piden perdón por ser ellos,
buscan encajar, pertenecer,
llevan un peso en los hombros
que no deberían tener.
Los adultos en silencio,
con ansiedad en el pecho,
ofrecen la misma historia,
un reflejo de su hecho.
¿Hasta cuándo la ceguera
les negará comprensión?
TDAH no destroza vidas,
la ignorancia es el ladrón.
Generaciones heridas,
que buscan donde acurrucarse,
porque el mundo no supo
cómo amarlos ni abrazarse.
Es tiempo de abrir los ojos,
de entender, celebrar,
sembrar un terreno fértil
donde puedan florecer y brillar.