Brilla el alma que se atreve,
con luz propia, sin disfraz,
bajo el cielo que conmueve,
siendo uno, nada más.
No hay corona más valiosa
ni tesoro que buscar,
cuando el corazón reposa
en su verdad, sin dudar.
Sé tú mismo, simple y puro,
como el río va hacia el mar;
en tu esencia está el futuro,
sin necesitar brillar.