Ni perdono ni olvido se metieron con mi familia y ahora vivo como un león heridoTres estrofas
Cambiar fondo del poema
En la selva de rencores me encuentro,
ni perdono ni olvido el clamor,
tocaron a los míos con desdén y resuello,
y ahora vivo como un león en dolor.
Mi corazón ruge con fuego y acero,
en sus garras laten memorias de duelo.
El viento lleva susurros de aquel día fiero,
donde la traición selló su cruel anhelo.
Pero en mis mareas de luchas y destinos,
mi alma se alza cual fiera voraz,
protejo mi sangre, sus sueños divinos,
como león herido, jamás caerán atrás.