La nieve no cae, solo polvo de estrellas,que la ciudad, cansada, se niega a ver.Un niño de luz, no en portal de piedra,sino en la pantalla, vuelve a nacer.No hay buey ni mula, solo un celular,que tiembla en la noche, con ecos de paz.Y un regalo simple, no envuelto en papel,sino un abrazo fuerte, que llega fugaz.En cada ventana, una vela prendida,no por el misterio, sino por la fe,de que entre tanta prisa y despedida,un corazón amigo, aún está, aún se ve.El humo del pavo se mezcla con el frío,y la melodía, ya no es de pastor.Es un villancico en medio del gentío,que busca el milagro, que busca el amor.¡Feliz Navidad! Que la estrella que guíe,no sea la del cielo, sino la que hay aquí,en cada mirada que al otro confíe,en cada silencio que dice "estoy, por ti".
Cambiar fondo del poema
La nieve no cae, es polvo de estrellas,
que la ciudad, cansada, esquiva al ver.
Un niño de luz, no en portales de viejas,
sino en la pantalla, vuelve a renacer.
No hay buey ni mula, solo un celular,
que tiembla en la noche con ecos de paz.
Y un simple regalo, sin papel formal,
un abrazo fuerte, llega y se va.
En cada ventana, una vela encendida,
no por el misterio, sino por la fe
de que en la prisa y la eterna despedida,
un corazón amigo está, y se ve.
El humo del pavo con el frío se alía,
y la melodía ya no es del pastor.
Es un villancico que en el gentío expía,
buscando el milagro, buscando el amor.
¡Feliz Navidad! Que guíe la estrella
no la que brilla en el cielo, allá lejos,
sino la que aquí, ilumina y destella,
en cada mirada y en cada silencio.