Algunas veces imagino que soy viento, y que puedo ver todo desde la nada, los hijos del resplandor giran como ruedas sobre sí corriendo de varias maneras, formando todo lo que palpo y siento, son como ojos a su vez, cristales que anidando en los cuartos del vacío, existiendo. Si tan solo mi carne se desvaneciera y se convierta en polvo, correré más veloz que las gacelas, seré yo y vida a la vez, comprendiendo los secretos que la carne no ve, y ser herramienta en este infinito cosmos.
Cambiar fondo del poema
A veces, me imagino viento,
silencioso, desde la nada surcando,
observando hijos del resplandor,
giran y giran, ruedan soñando.
Son ellos ojos de cristal,
anidando en cuartos vacíos,
donde la esencia es real,
existiendo sin atavíos.
Si mi carne se desvaneciera,
y en polvo ligero me convirtiera,
cruzaría más veloz que las gacelas,
en la danza del cosmos eterna huella.
Seré yo y vida, fusión sagrada,
comprendiendo secretos del ser,
siendo una herramienta alada,
en este infinito cosmos, renacer.