Se rinde el tiempo en la última cornisa,un eco de doce golpes en el viento,el año viejo se vuelve ya cenizay el alma estrena un nuevo sentimiento.No es solo un número que cambia en el papel,es un lienzo de luz, limpio y desierto,donde el destino aguarda su pincelfrente a la orilla de un mañana abierto.Que el miedo sea solo un rastro en el camino,que la esperanza sea el norte y la bandera,y que al brindar por el azar del destino,hallemos paz en nuestra propia espera.Bienvenido, 2026, con tu promesa clara,con los pasos que aún no hemos dado;el sol de enero ya nos besa la caray deja atrás lo que ya fue habitado.
Cambiar fondo del poema
En la última cornisa se rinde el tiempo,
un eco de doce golpes danzando en el viento.
El año viejo se transforma en ceniza,
mientras el alma descubre nueva brisa.
No es solo un número que en el papel cambia,
es un lienzo de luz, vacío como playa,
donde el destino aguarda con su pincel,
frente a la orilla de un mañana fiel.
Que el miedo sea solo un eco que se aleja,
que la esperanza guíe como estrella,
y al brindar con el azar del destino,
hallamos paz en nuestra espera, divino.
Bienvenido, 2026, promesa clara,
con pasos aún no dados, pero ardientes;
el sol de enero ya besa nuestra cara,
dejando atrás lo que ayer fue imprudente.