Desde aquí arriba no veo país ni raza alguna,Solo veo a una sola tripulación viajando junta en un astro frágil, perdida en la vasta oscuridad.
Cambiar fondo del poema
Desde aquí arriba no hay fronteras,
ni banderas que ondeen al viento,
el mundo se disuelve en la marea,
de un universo inmenso y lento.
No hay país ni raza alguna,
solo una tripulación eterna,
navegando un astro tan frágil,
perdida en la noche sempiterna.
Veo la Tierra como un latido,
en la vasta oscuridad sin fin,
y el corazón que compartimos,
es la luz que comienza a latir.
Unida en este viaje estelar,
la humanidad, en silencio, avanza,
somos polvo, sueños y hogar,
bajo un manto de esperanza.