Buenos días, compis. Hoy, el gordo ha terminado en 432. No es un número cualquiera. Es la frecuencia en la que vibran los cuencos tibetanos. Considerada por muchos musicos como la frecuencia en la que vibra el universo, la naturaleza. Y por lo tanto, 432 promueve la relajación, la curación del cuerpo y el bienestar espiritual al vibrar en sintonía con ritmos cósmicos y naturales. Es todo un mensaje. 432 hz promueve el entendimiento y la paz. Esa que le deseo al mundo y en especial a todos vosotros. Porque estoy convencido de que este gran grupo vibra y seguirá vibrando a 432 hz. Felices fiestas, compis!!
Cambiar fondo del poema
En el amanecer sereno, un saludo va a brillar,
compañeros queridos, en un número sin par.
El gordo cayó en 432, frecuencia celestial,
donde los cuencos tibetanos hacen eco sideral.
En la danza del universo, este número es canción,
la naturaleza vibra en su mágica conexión.
Promueve paz y descanso, el espíritu a sanar,
en sintonía con la vida, nos invita a soñar.
Un mensaje entre armónicos, un deseo en su compás,
que la música nos una en vibrante bienestar.
Felices fiestas, amigos, en este canto sin fin,
que juntos sigamos vibrando a 432, al unísono, así.