¿Qué harías si tu existencia te causara tanta agonía y sufrimiento que tu mayor deseo es dejar de existir, a su vez eres un ser tan poderoso que no te lo puedes permitir, eres un Dios. Un Dios condenado a vivir?
Cambiar fondo del poema
En el vasto abismo del ser divino,
un grito sordo en la eternidad suena,
pues el dios, prisionero en su destino,
con poder y dolor su alma se llena.
Cada estrella es lágrima en su camino,
y en su pecho el infinito condena;
quiere el olvido, un fin más genuino,
pero su esencia eterna lo encadena.
Un suspiro planta el deseo ardiente,
mas el universo siempre lo reclama,
sufriendo en silencio, alma latente.
Oh, deidad en la inmortal llama,
en el ciclo eterno que siempre miente,
el corazón divino clama y clama.