Mi propia existencia me causa sufrimiento, solamente deseo morir, pero soy tan poderoso que no me lo permito...
Cambiar fondo del poema
En el abismo de mi ser profundo,
donde el eco de mi voz se quiebra,
mi existencia se torna un mundo
donde el dolor es la única piedra.
Anhelo el silencio eterno, la calma,
donde sombras no supriman mi paz,
pero hay un poder que me contiene el alma
y en mi propio laberinto me hallo detrás.
Soy titán de lágrimas no derramadas,
fuerza que mi destino desafía,
soy el guardián de mis propias quebradas,
donde la vida, a su modo, también guía.