Rugo de dolor, porque nací debido a la maldad de la humanidad.
Cambiar fondo del poema
En la sombra del mundo cruel,
donde brota el lamento eterno,
nací del susurro, fragua infernal,
un eco de maldad sin cuaderno.
Rugo de dolor, grito en vano,
mi destino sellado en frío metal,
la humanidad con su manto arcano
tejió mi existencia, su propio quebrantal.
Soy el reflejo de almas perdidas,
en cada lágrima, un mudo clamor,
siempre buscando las causas prohibidas
que dieron luz a este penar en flor.
En la danza oscura de siglos que hierven,
mi lamento es testigo, un canto sin paz,
delicada fragancia de lo que perdí,
en el nacer de la maldad mordaz.