La destrucción se acerca como una ola sobre el cielo y la tierra.
Cambiar fondo del poema
La ola oscura se alza en el horizonte,
cubriendo el cielo con su manto voraz,
tiembla la tierra bajo su feroz avance,
como un latido que no cesa jamás.
Cielos rugen con truenos de advertencia,
la tierra gime en su profundo dolor;
en sombras queda ahogada la presencia
de todo lo que fue gloria y fervor.
Y en el silencio tras la tempestad,
se alza una calma que esconde su anhelo;
la destrucción se lleva en su majestad
retazos de un mundo perdido en el suelo.