Rayos rodean al monstruo que asciende en llamas rojas.
Cambiar fondo del poema
En la cumbre del mundo se erige,
un monstruo en llamas rojas, desborde,
rayos, como serpientes, lo eligen,
y el cielo oscuro, en su furia, lo absorbe.
Cada chispa su voz, su grito,
ascendiendo en un alarido ardiente,
retumban las nubes al infinito,
su danza eléctrica, un caos presente.
Sangran las sombras en su mirada,
tiemblan los astros en su presencia.
Ruge la tierra estremecida,
ante su fuego de eterna esencia.