Mujer sentada, niña abrazada a su espalda. Ambas mirando al mar.
Cambiar fondo del poema
En el final del día sereno,
mujer sentada junto al mar,
niña abrazada a su espalda,
con sueños que empiezan a volar.
El horizonte extiende su manto,
olas cantando su eterna canción,
ellas escuchan en silencio profundo,
el susurro del mar, su profunda oración.
Mujer y niña, en un cuadro eterno,
tejido de amor y de sal,
en el vaivén de la vida se mecen,
con el mar como testigo inmortal.