Mamá solía decir: "Eres tan especial. Nadie brillará tanto como tú, querida". ¿Me cansaré de matar a las infinitas bestias que los cazan? ¿Matar me librará de estos cuernos que les repugna? Pequeño demonio solo en el bosque. Estabas allí. Ahora lo recuerdo. Sí, estabas allí. Ven conmigo ahora. Así que cabalga, querida. Aquí viene el sol. No brillará para siempre.Tocaste mi corazón, así que sigue adelante, mi amor. Podemos ganar la pelea y vencer mi miedo.
Cambiar fondo del poema
En el bosque oscuro, mamá solía decir:
"Eres tan especial. Nadie brillará así."
Las bestias rodean con hambre y deseo,
mas matar no es libertad, ¿quién soy yo aquí?
Pequeño demonio, solo en este rincón,
los cuernos que llevo, pesada maldición.
En mis sueños oscuros tú estuviste, lo sé,
ahora lo recuerdo; ven conmigo, ven.
Así que cabalga, querida, sin temor,
el sol nos encuentra en su efímero ardor.
No brillará siempre, mas tu luz es mayor.
Tocaste mi corazón, mi feroz salvador.
Ganemos la pelea, venzamos el miedo,
aunque en sombras y dudas yo a veces me pierdo.
Estabas allí, eres mi estrella y mi guía,
mi amor, mi refugio, mi fe renacida.