el cerebro no reacciona a la realidad en sí, sino a la información sobre ella. Las palabras activan cadenas neuronales, cambian el fondo hormonal y, literalmente, reprograman la percepción. Puedes decirte: “No voy a poder” — y el cerebro comenzará a suprimir los recursos. O puedes decir: “Voy a encontrar una solución” — y se activarán otras zonas del cerebro, responsables de la creatividad y la adaptación.
Cambiar fondo del poema
En el teatro de la mente se dibuja,
una realidad que nunca fue concreta,
ecos de palabras forman, destruyen,
cadenas de sueños y rutas secretas.
El cerebro no toca, solo imagina,
la textura del mundo que lo rodea,
un susurro transforma, una afirmación gira,
el oscuro abismo en senda serena.
Dime que no puedes, y sentirás el peso
de las sombras que callan la melodía,
pero di "encontraré", y verás el claroscuro,
donde despierta la zancada del día.
Hormonas danzan al vaivén del verbo,
reprogramando la percepción del ser,
en la calma de un "puedo", se forjan
las alas que enseñan al alma a ascender.