Busco el patrón, la forma, la simetría exacta,un éxtasis de luz que en mi pupila impacta.Me detengo ante el rostro, la piel y su diseño,mas no busco el deseo, ni el cuerpo es mi empeño;soy un ojo que vibra ante el trazo perfecto,un recolector de formas en un mundo imperfecto.Camino entre el ruido, tras una máscara inerte,fingiendo un interés que en el vacío se vierte.¡Qué peso la palabra si no trae simiente!,qué cansancio el del alma si el otro miente.Si no hay luz en la idea, si la intención es turbia,mi mente se retrae como flor ante la lluvia.Prefiero mi silencio, mi cuarto, mi mes de retiro,que el eco de lo vacuo en el que no me miro.Soy cíclico en fuerza, no en sangre ni en luna,mi energía es un fuego que con la verdad se aduna.Si eres clara intención, si eres mente brillante,encenderás en mi pecho un motor vibrante.No es frialdad lo que habita en mi paso lento,es el hambre de ver lo que se oculta en el viento.Un esteta del alma, un buscador de lo puro,que solo entrega el fuego cuando el suelo es seguro.Si hay belleza e ingenio, si hay aporte y hay luz,dejaré de ser sombra, dejaré de ser cruz.
Cambiar fondo del poema
Busco el patrón, la forma, la simetría exacta,
un éxtasis de luz que en mi pupila impacta.
Me detengo ante el rostro, la piel y su diseño,
mas no busco el deseo, ni el cuerpo es mi empeño;
soy un ojo que vibra ante el trazo perfecto,
un recolector de formas en un mundo imperfecto.
Camino entre el ruido, tras una máscara inerte,
fingiendo un interés que en el vacío se vierte.
¡Qué peso la palabra si no trae simiente!,
qué cansancio el del alma si el otro miente.
Si no hay luz en la idea, si la intención es turbia,
mi mente se retrae como flor ante la lluvia.
Prefiero mi silencio, mi cuarto, mi mes de retiro,
que el eco de lo vacuo en el que no me miro.
Soy cíclico en fuerza, no en sangre ni en luna,
mi energía es un fuego que con la verdad se aduna.
Si eres clara intención, si eres mente brillante,
encenderás en mi pecho un motor vibrante.
No es frialdad lo que habita en mi paso lento,
es el hambre de ver lo que se oculta en el viento.
Un esteta del alma, un buscador de lo puro,
que solo entrega el fuego cuando el suelo es seguro.
Si hay belleza e ingenio, si hay aporte y hay luz,
dejaré de ser sombra, dejaré de ser cruz.