No es la luz la que sostiene el peso de las esferas, sino un velo invisible que abraza lo creado; lo que el ojo ignora es el cimiento de los mundos, pues lo que calla el firmamento es más firme que lo que el fuego proclama.
Cambiar fondo del poema
No es la luz la que sostiene
el peso de las esferas,
sino un velo invisible
que en su abrazo las supera.
Lo que el ojo ignora,
un cimiento venerado,
en su silencio mora
lo que el cosmos ha callado.
Más firme es el misterio
que el clamor del fuego audaz,
lo que oculta el firmamento
es mayor que su brillar fugaz.