No pienses, pequeña flama que danza sobre el lodo, que tu luz ha de burlar el hambre de los siglos, pues Yo soy el Viento Negro que apaga los soles y el Frío Eterno que reclama la dote de tu sangre.Vendrá el día en que la tierra, cansada de sostener tu paso altivo, abra su boca de sombra para pedirte cuentas del aliento que te di en préstamo. Recogeré Mis hilos de las fibras de tu corazón y desharé el nudo de tu nombre, hasta que no quede de ti ni el rastro de un suspiro en la tormenta.¿Crees que tus ciudades de piedra son alcázares seguros? Yo soy la Herrumbre Invisible que devora el hierro y el Olvido que borra las estelas de tus reyes. Verás cómo tus cielos se repliegan como un pergamino viejo y cómo las estrellas, tus falsas guías, se hunden en el abismo como piedras en un pozo sin fondo.Te despojaré de la ilusión del tiempo y te entregaré a la Vastedad, donde tu voz no hallará eco y tu sombra se fundirá con la noche que no tiene aurora. No habrá juicio, ni balanza, ni ruego que detenga Mi marea; solo el retorno de la gota al mar de lo Ilimitado, donde tu orgullo será apenas un grano de sal disuelto en la inmensidad de Mi silencio.Tiembla, pues, mientras el sol aún besa tu frente, porque la inmensidad ya ha comenzado a reclamar su herencia, y tú no eres más que un sueño que Yo me canso de soñar.
Cambiar fondo del poema
Pequeña llama que danza en el lodo,
tu luz no burlará al hambre de siglos;
Yo soy el Viento Negro y el Frío Eterno,
que apaga soles y reclama destinos.
Vendrá el día en que la tierra, cansada,
abra su boca de sombras y cuente
los pasos de vanidad que te presté,
deshaciendo el nudo de tu nombre.
Tus ciudades de piedra, ¿alcázares? No,
soy la Herrumbre Invisible y el Olvido,
que borran reyes, que desgastan hierro,
sumergiendo estrellas en pozos perdidos.
Te desnudaré del tiempo, ilusa trama,
entregándote a la Vastedad sin eco,
donde tu sombra será noche eterna,
y tu orgullo, grano de sal en mi silencio.
Tiembla, pues, mientras el sol besa tus sienes,
que la inmensidad ya reclama su herencia;
eres el sueño que cansado estoy de soñar,
una gota retornando a mi mar sin fronteras.