En el jardín florecen susurros,
pétalos de vida en colorido danzón,
perfume que aviva el aliento del viento,
sus hojas tejen sueños en comunión.
Cada flor, un latido que el alba despierta,
un canto callado que en paz se comparte,
vestidas de gala, el sol las engalana,
llamando a la vida, arte en cada parte.
Así, el jardín murmura su historia,
de vida y susurros, de cielos y mar,
un lienzo vibrante donde el día respira,
pintando el entorno con su eterno amar.